Nos han enseñado a entregarnos, a desbordarnos hacia afuera para ser “dignas” de recibir amor. Sin tomar en cuenta lo que sentimos o deseamos, porque si eso que quieres rompe con lo que los demás esperan de ti, entonces tú estás mal. Eres una egoísta que solo piensa en sí misma. Y eso, nos dicen, está mal.
¿Te ha pasado que sales con tus amigas y sientes culpa? ¿Que cancelas reuniones porque no alcanzaste a terminar los quehaceres de la casa? ¿O que, estando a gusto, disfrutando ese espacio para ti, empiezan a llegar mensajes de tus hijos, tu pareja o tu familia pidiéndote que estés presente? ¿Te ha pasado?
Hoy quiero invitarte a despertar y tomar conciencia de lo importante que es que primero estés bien tú. Deja de pensar que es egoísta priorizarte. Si tú no estás bien, nada ni nadie podrá estar realmente bien a tu alrededor.
Siempre estamos preocupadas por los demás: los hijos, la pareja, la familia, las amigas. Nos entregamos a manos llenas, les damos todo de nosotras para que ellos estén bien. Pero en ese dar constante, muchas veces nos vaciamos. Lloramos en silencio, en los rincones, en la ducha, con una tristeza que no siempre podemos explicar. ¿Sabes a qué se debe esa tristeza, esa sensación de vacío, de no saber hacia dónde vas?
Se debe a que te diste tanto, entregaste tanto, que te perdiste en el camino.
Pero no te preocupes: esto no es eterno. Siempre podemos retomar nuestro rumbo y cumplir nuestros sueños. El primer paso es ser consciente de dónde estás y quién eres, y después reconectarte contigo misma, volver a mirar ese camino que quieres recorrer y esos sueños que son solo tuyos.

Un ejercicio para comenzar:
- Identifica tres aspectos de tu vida donde sientas un impacto negativo. Ejemplo: pareja, salud, desarrollo personal.
- Escribe tres acciones pequeñas y realistas que puedas comenzar a realizar en cada aspecto. Que no dependan de nadie más ni requieran inversión económica.
- Ejemplo (Salud):
- Caminar 30 minutos tres veces a la semana.
- Dejar de tomar refresco por las noches.
- Reducir de seis a cuatro tortillas en las comidas.
- Ejemplo (Salud):
- Elige una acción de cada aspecto y comienza a cumplirla poco a poco. Prométete mantenerla durante un periodo mínimo de seis meses. Una vez que domines esa acción, incorpora otra más de cada aspecto. Así hasta completar las tres en cada área.
Con el paso del tiempo comenzarás a notar los cambios. Eso te motivará a seguir adelante, enfocada y fuerte. Porque recuerda:
Primero estás tú.
Y que el mundo ruede si quiere… aquí estoy, contigo.
Recomendaciones:
Suscribirse
Introduce tu correo electrónico para recibir actualizaciones.

Sesión uno a uno.
Sesiones uno a uno enfocadas en sanar tu historia de vida. A través del acompañamiento, trabajarás emociones no resueltas para transformar tu presente y lograr mejores resultados personales y profesionales.

